
No sé qué estás enfrentando hoy, pero elige leer todo lo que te sucede a través de los lentes de la Palabra de Dios.
Así podrás ver más allá de lo visible: verás propósito donde antes veías injusticia, y oportunidad donde antes solo veías fracaso.
Quien lee el mundo con sus propios lentes se desanima fácilmente, pierde la esperanza y deja de creer en las personas.
Porque ver la vida sin fe potencia las limitaciones humanas, las decepciones del camino y las circunstancias difíciles.
Y esa realidad, interpretada solo con la lógica, tiende al pesimismo, porque nuestro corazón siempre encontrará motivos para dudar, temer y rendirse.
La fe no niega la realidad difícil, pero muestra que el problema no tiene la última palabra en nuestra vida.
¿Y no es mucho mejor vivir así?
Esta es la verdad: calidad de vida en un mundo caótico.




