¿Quién te recuerda tus errores y quién te recuerda quién eres?
Cuando alguien se te acerca constantemente para recordarte tus errores, fracasos y pérdidas:
sin mostrarte una salida,
sin indicarte un camino de superación,
sin demostrarte misericordia…
… ten en cuenta que eso no viene de Dios.
Porque Dios sí nos muestra nuestros errores, pero no para condenarnos, excluirnos o juzgarnos, sino para que nos arrepintamos, los confesemos delante de Él y los abandonemos definitivamente.
Por eso, junto con la conciencia del error, Dios nos da dirección, esperanza y una nueva oportunidad.
Algunos acusan para hundir; el Señor Jesús corrige para perdonar y levantar.
Presta mucha atención a esto: Dios no nos define por lo que hicimos, sino por quiénes podemos llegar a ser si tomamos la decisión de arrepentirnos y cambiar.
En cambio, el mal intenta encerrarte en tu pasado, en tus errores y horrores, en tus limitaciones y problemas, como si no hubiera salida.
Pero sí, ¡hay una salida!
Recuerda esto: cada vez que alguien te llame por tus errores del pasado, Dios te llama por tu nombre, por quien eres, para que cambies tu futuro y asegures tu eternidad con Él.
Compruébalo:
“Estableceré mi pacto contigo, y sabrás que yo soy el Señor, para que recuerdes y te avergüences, y nunca más abras la boca a causa de tu humillación, cuando yo haya perdonado todo lo que hiciste”, declara el Señor Dios. (Ezequiel 16:62-63)
Ahora ya sabes de parte de quién viene la condenación por tu pasado de errores, fallas y frustraciones.
Es necesario tener discernimiento espiritual para no aceptar toda voz que habla a nuestra mente y a nuestros oídos.
Porque Dios siempre nos llama —y nos seguirá llamando— por nuestro nombre, y no por nuestro pasado.
¡Nos vemos en la iglesia o en las nubes!