
Quien envidia no logra ver cualidades, o si las ve, las descalifica. El envidioso disfruta buscando puntos para criticar.
Donde hay críticas y chismes, seguro hay un envidioso.
Entonces, basta con seguir el rastro y descubrirás quién habla mal y por qué lo hace.
Su palabra favorita es «PERO». «Fulano puede que sea inteligente, pero…», «Mengano puede que se haya casado, pero…».
¿Has escuchado esto alguna vez?
El envidioso necesita una red de contactos, porque necesita hablar con otros para descargar sus críticas y su rabia.
Sí, la envidia da rabia, mucha rabia.
Rabia y una frustración dolorosa por no tener lo que el otro tiene y por no ser lo que el otro es.
Entonces, sigue las críticas y los chismes y encontrarás a un tremendo envidioso.
Sin embargo, antes de buscar la envidia afuera, evaluemos nuestro interior.
Si criticas mucho a alguien o te molesta demasiado la vida de esa persona, la razón puede ser una envidia disimulada que necesita ser tratada…



