
La ciudad de Capernaúm vio a Jesús de cerca. Fue testigo de milagros, escuchó Sus Palabras y experimentó Su amor.
Aun así, la mayoría de las personas siguió con el corazón cerrado para Él.
Por eso, el Señor Jesús dijo que si Sodoma, una ciudad conocida por su gran maldad, hubiera visto lo que vio Capernaúm, se habría arrepentido.
Entonces, no son solo los pecados «escandalosos» los que traen gran condenación, sino la forma en que respondemos a las oportunidades que Dios nos da.
El mayor peligro no es solo equivocarse, sino endurecer el corazón ante la Verdad que escuchamos. Es un terrible desastre no arrepentirse en el momento en que Dios habla.
Capernaúm tuvo la oportunidad de conocer al Salvador cara a cara, pero eligió la incredulidad.
La familiaridad hizo que Capernaúm creyera que tendría muchas oportunidades.
Por eso, el juicio de Capernaúm sería más severo que el de Sodoma.
Necesitamos reflexionar: cuando Dios nos habla, Él espera una respuesta.
No basta con oír hablar del Señor Jesús, con que nos guste el mensaje o con pensar en cambiar… es necesario abrir el corazón, creer y permitir que Él transforme nuestra vida.
¡Y ay de nosotros si pensamos que no somos tan malos, que no necesitamos arrepentirnos! ¡Ay de nosotros!




