Dios es nuestro mayor ejemplo de amor, pues Él nos amó de tal manera que entregó a Su propio Hijo para que muriera por nosotros (Juan 3:16).
Sin embargo, no es porque nos ama de tal manera que va a tolerar nuestros errores y nuestros pecados. No, definitivamente no.
Toda acción tiene sus consecuencias, y cuando esas acciones son malas, los resultados también lo son.
«Pero vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados le han hecho esconder su rostro de vosotros para no escucharos». Isaías 59:2
En este pasaje vemos lo que sucede cuando alguien practica la iniquidad: se produce una separación entre la persona y Dios, a tal punto que Dios ya no quiere ni siquiera escucharla.
Esto es exactamente lo que está pasando con muchas parejas, ya sea en el matrimonio o en el pololeo: la separación.
Dios nos ama, pero no tolera que practiquemos la iniquidad, es decir, que permanezcamos en el error. Si lo hacemos, Él se apartará de nosotros y nos quedaremos solos.
Nosotros tampoco debemos tolerar aquello que nos hace sufrir y nos está arruinando la vida, aunque el amor que sentimos sea sincero y verdadero. No es porque amo que voy a aceptar cosas que son devastadoras para mi vida emocional, psicológica y física.
Casados
¿Porque amo incondicionalmente, debo tolerar las traiciones?
No. La infidelidad rompe el pacto y destruye la confianza, que es la base del matrimonio. Perdonar no significa aceptar que la traición continúe; el perdón abre la puerta a la restauración solo cuando hay arrepentimiento verdadero y cambio de actitud.
¿Porque amo incondicionalmente, debo tolerar maltratos?
No. Ni los insultos ni las humillaciones son parte del amor. Quien ama cuida, no lastima. El amor verdadero no se construye sobre el miedo.
¿Porque amo incondicionalmente, debo tolerar el abuso sexual?
No, nunca. El matrimonio no le da a nadie el derecho de forzar a su cónyuge. La intimidad en el matrimonio es entrega mutua, con respeto y consentimiento.
Solteros
¿Porque amo incondicionalmente, debo tolerar traiciones?
No. Si en el pololeo ya hay engaño, no esperes que el matrimonio lo solucione. El pololeo es el tiempo de conocer a la persona, no de ignorar las señales.
¿Porque amo incondicionalmente, debo tolerar maltratos?
No. Los celos que controlan, los gritos o las humillaciones no son «pruebas de amor». Quien te maltrata antes de casarse, difícilmente cambiará después.
¿Porque amo incondicionalmente, debo tolerar la mala índole?
No. El carácter de una persona se muestra en cómo trata a los demás, en sus actitudes y en sus decisiones. No te cases pensando que vas a cambiar a alguien: solo Dios transforma, y solo cuando la persona lo decide.
¿Porque amo incondicionalmente, debo tolerar la falta de temor a Dios?
No. Quien no teme a Dios no tiene un límite para su comportamiento. La Biblia es clara: «No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos» (2 Corintios 6:14). Un matrimonio sólido necesita a Dios en el centro.
El amor de Dios no es permiso para seguir igual
Fíjate en la gran enseñanza que nos dejó el apóstol Pablo:
«¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde? ¡De ningún modo! Nosotros, que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?» Romanos 6:1-2
El amor de Dios no es permiso para seguir igual: es la fuerza para cambiar.
Así que, si amas de verdad, deja de lado las excusas y esfuérzate por cambiar, ser diferente y hacer las cosas bien. Esto te dará un matrimonio feliz y una familia bendecida.













