¿Conoces esa duda que te asalta con frecuencia y te hace dudar de tus capacidades o de tus méritos? Eso puede ser una señal clásica del síndrome del impostor.
Fingir ser quien no eres o esconder tu verdadera identidad: ese es el significado de “impostor”. Pero ¿qué es el síndrome del impostor? En realidad, aunque existen señales que lo identifican, se trata de un conjunto de sensaciones y sentimientos que funcionan como una especie de autosabotaje. Miedo, duda, inseguridad: todo trabaja a favor de un proceso autodestructivo, en el que la persona no cree merecer sus logros, piensa que no es capaz o que no tiene ningún talento. Muchas veces atribuye lo que consigue a la suerte o a que los demás no ven sus fallas o debilidades.
EL COMBATE
«¿No te lo he ordenado yo? ¡Sé fuerte y valiente! No temas ni te acobardes, porque el SEÑOR tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.» Josué 1:9
Esa fue la respuesta de Dios cuando Josué dudó de sí mismo y de sus capacidades, sobre todo porque él también contaba con el poder de Dios. De hecho, el Obispo Edir Macedo reveló en su blog el secreto para superar este síndrome: “El secreto para cambiar de vida es cambiar de mente. Si quieres tener una vida nueva, necesitas absorber pensamientos nuevos. Solo así estarás preparado para tomar nuevas actitudes y, en consecuencia, tendrás nuevas oportunidades y nuevos resultados”. Con esto, recalca que todo cambio exterior comienza por el interior.
Señales de que eres un impostor…
1. Cuando te elogian, minimizas tus esfuerzos: quien sufre el síndrome del impostor normalmente no expresa gratitud cuando lo elogian, porque lo que escucha no coincide con lo que piensa de sí mismo.
2. Te pierdes en el perfeccionismo: quien sufre el síndrome del impostor suele pensar que, al cometer un error, va a revelar su verdadera imagen de incompetente. Son personas que se aferran a los detalles y quieren alcanzar estándares imposibles.
3. Te pones metas inalcanzables: tener metas a largo plazo puede sacarte de la zona de confort de forma positiva, pero quien sufre el síndrome del impostor puede ponerse objetivos imposibles y terminar entrando en un ciclo de estrés.
4. Te comparas constantemente: miras a tus compañeros o amigos y crees que todos son más talentosos, inteligentes y capaces que tú, ignorando tus propias cualidades.
5. Sientes un miedo constante a ser descubierto: vives con la ansiedad de que, en cualquier momento, los demás se den cuenta de que no eres tan inteligente, competente o preparado como piensan.
6. Le atribuyes el éxito a la suerte: cuando logras algo importante, piensas que fue solo coincidencia, casualidad o “un golpe de suerte”, en vez de reconocer tu esfuerzo y tu trabajo.
Fuente: Iglesia Universal Portugal

