ESTAS EN:Portada»

DESTACADOS

Los que no son sinceros no pueden conocer a Dios

0 1 MINUTO DE LECTURA
COMPARTIR
Los que no son sinceros no pueden conocer a Dios

Hay muchas personas que no tienen la experiencia de conocer verdaderamente a Dios porque no actúan con sinceridad. El Creador sabe lo que hay en el corazón de cada persona incluso antes de que hable, piense, sienta o actúe. Por eso, nadie puede engañarlo con palabras bonitas, versículos o canciones emotivas. Lo que Dios busca es sinceridad, es decir, la verdad sin máscaras ni disfraces.

Sin embargo, muchos viven sostenidos por el engaño, la ilusión y la emoción. Se convencen a sí mismos de que están en la verdad, pero no se convierten a ella. Así, terminan desarrollando una fe superficial y falsa.

Esta es una de las razones por las que muchas personas, aunque estén en la iglesia, no reciben el Espíritu Santo. Asisten a las reuniones, hacen ofrendas y cumplen prácticas religiosas, pero les falta transparencia delante de Dios. Cuando hay falsedad, lo que se le ofrece pierde pureza y no puede ser aceptado como verdadera adoración.

Jesús afirmó que el diablo es el padre de la mentira (Juan 8:44). Por lo tanto, quienes eligen vivir en la falsedad se acercan a lo que él representa.

Dios, en cambio, busca personas verdaderas. Aunque alguien sea pecador, haya cometido muchos errores o sea considerado impuro a los ojos de los hombres, la sinceridad crea las condiciones para que Dios actúe en su vida.

Reconocer quién eres y admitir tus errores es algo que nadie puede hacer por ti. Pero cuando decides vivir en verdad y sinceridad delante de Dios, se abre el camino para un verdadero encuentro con Su Espíritu.

Y la verdad es el Señor Jesús, como Él mismo declaró:

«Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.» Juan 14:6

Obispo Edir Macedo

COMPARTIR.

ÚLTIMAS VISITAS

1.

La Luz de la Vida

2.

Cuatro consejos prácticos para la luz espiritual en familia

3.

La protección en medio de los lobos

4.

Primero busca el Reino de Dios y su justicia

5.

¿Quién te recuerda tus errores y quién te recuerda quién eres?

Desplazamiento al inicio

Últimos blogs