Primero busca el Reino de Dios y su justicia
Pero buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (Mateo 6:33)
Buscar el Reino de Dios no es pensar en Él de vez en cuando:
- no es ir a la iglesia uno o dos días a la semana.
- no es decir “yo creo en Dios” y seguir viviendo de la misma manera.
- no es citar pasajes bíblicos y no practicarlos.
- no es tener una posición eclesiástica y, estando a solas, actuar como incrédulo.
Buscar el Reino de Dios es una prioridad absoluta.
Es poner a Dios por encima de todo:
- de tus deseos,
- de tus planes personales,
- de tu propia voluntad,
- de tus emociones,
- de tu “yo”.
Es vivir bajo su gobierno, porque el Reino de Dios no se trata solo de bendiciones, sino también de:
- responsabilidad,
- autoridad espiritual,
- rendición,
- sacrificio,
- perseverancia.
Muchos quieren lo que Dios promete, pero pocos quieren someterse a lo que Él pide.
El Señor Jesús no está diciendo: “Búscame cuando tengas tiempo, cuando quieras, cuando sea conveniente o cuando las cosas no vayan bien”.
Él está diciendo: “Ponme primero en todo”:
- primero en tus pensamientos,
- primero en tus palabras,
- primero en tus prioridades,
- primero en tus decisiones,
- primero en tu tiempo,
- primero en tu corazón.
Y buscar la justicia de Dios significa vivir conforme a su Palabra, no conforme a lo que dicta la sociedad.
Significa obedecer, aunque sea difícil; negar las inclinaciones y caminar en santidad, incluso cuando nadie está mirando.
Cuando Dios es tu prioridad, Él se encarga de lo demás. No significa que todo será fácil, sino que todo estará en sus manos. Y ahí está el cuidado divino: “todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).
El problema es que muchos quieren tener el “añadidas” sin ponerlo a Él en primer lugar:
- quieren provisión sin obediencia,
- quieren paz sin rendición,
- quieren alegría sin valorar la salvación,
- quieren a Dios sin someterse a Él,
- quieren ir al cielo sin hacer la voluntad del Rey del cielo.
El orden no cambia: primero el Reino de Dios y su justicia.
Cuando eso sucede, tu vida deja de girar en torno a ti y comienza a girar en torno a Dios. Eso lo cambia todo, para siempre.
¡Nos vemos en la iglesia o en las nubes!
Obispo Julio Freitas